Cuando era pequeño me daba miedo la oscuridad. O, al menos, lo que podía esconderse en ella. Más de una vez evité levantarme para hacer una visita al cuarto de baño en mitad de la noche: estaba demasiado oscuro. ¿Qué se ocultaba entre las sombras? ¿Bichos, animales, fantasmas, espectros? Muchas noches pasé sin dormir, y es que el miedo es miedo por incomprensible, desconocido e irracional.
El FC Bayern siempre ha sido nuestra oscuridad particular. Nuestra fobia y enemigo común del fútbol español. En un día de sorteo, decir "Nos ha tocado el Bayern" fue siempre casi tan aterrador como pronunciar Lord Voldemort en la saga Harry Potter. Silencio, podría estar escuchándonos, y ya se sabe que el miedo puede olerse.
El FC Bayern siempre ha sido nuestra oscuridad particular. Nuestra fobia y enemigo común del fútbol español. En un día de sorteo, decir "Nos ha tocado el Bayern" fue siempre casi tan aterrador como pronunciar Lord Voldemort en la saga Harry Potter. Silencio, podría estar escuchándonos, y ya se sabe que el miedo puede olerse.
Pero la etapa oscura del Bayern ha quedado atrás. Ahora, el cuadro de Jupp Heynckes es un equipo adorable, que juega al fútbol como en la videoconsola, y que enamora al continente. ¿Miedo? Ya no les hace falta, ahora te despluman a base de goles.
Alemania ha pasado de ser la Casa del Terror a convertirse en Disneylandia. Antes, un perro rabioso de nombre Oliver Kahn era el cancerbero de un infierno llamado Olímpico de Múnich, de donde nadie escapaba con vida. Hoy, otro portero rubio custodia los arcos del FC Bayern, pero Manuel Neuer es más guapo y más educado. Una eliminatoria en Múnich era como renovarse el DNI: querías hacerlo rápido y acabar sano y salvo, pero la agonía se prolongaba dolorosamente. Y es que el cuadro bávaro ya no juega en el vetusto y feo Olímpico, desde hace unos años el Bayern vive en un modernísimo y multicolor Allianz Arena, donde todo es fantasía y diversión. Aunque no siempre fue así.
Enfrentarse al Bayern siempre fue sinónimo de canguelo: no jugabas contra el mejor, jugabas contra el más terrorífico. No daban tregua ni en los amistosos, ni siquiera en el Trofeo Santiago Bernabéu. Le fastidiaron los penaltis al Valencia en la Final de la Champions 2001. Le hicieron la puñeta al Madrid en repetidas ocasiones. Levantaron una eliminatoria en el final de la prórroga al mejor Getafe de la historia. Schwarzenbeck aguó la fiesta en el último minuto a un Atlético de Madrid que se veía campeón de Europa. Y es que Darth Vader podría parecer Pipi Langstrump al lado del Bayern de Múnich, el equipo que perfectamente podría entrar en la colección Pesadillas de RL Stine. Los datos no engañan: los de Múnich han jugado 44 partidos contra rivales españoles, de los cuales se han llevado 21 y han cedido sólo 11 derrotas. Escalofriante, ¿verdad?
Recuerden, recuerden: King Kahn, Lizarazu, Kuffour, Lúcio, Effenberg, Sagnol, Scholl, Hargreaves, Pizarro... aquello era la Liga del Mal. Hoy, tipos como Müller, Kroos, Dante, Robben o Javi Martínez nos deslumbran con su fútbol de vértigo: asustan poco pero juegan de maravilla. El Barça ha caído contra el villano más maligno de Europa, pero este Bayern es distinto. No ha necesitado asustar con máscaras ni disfraces, el 7-0 global espanta a más de uno. Y de forma merecida.
Hoy, todos saben o quieren hablar alemán: ya nadie tiene miedo a ese idioma que parece propio de señores que parecen hablar enfadados. Porque Alemania es ahora la tierra de la que mana leche, y miel, y trabajo. Hasta su ser más tenebroso, Angela Merkel, es una ancianita con gafas. ¿Y qué me dicen de Michael Schumacher, Señor Oscuro de la Fórmula 1? El de Ferrari ya se retiró del circuito. Hoy otro rubito campeón, Vettel, gana por él, pero Sebastian infunde mucho menos miedo.
Lo cual no es malo. Los alemanes no dejan de ganar, pero ahora son más guapos y dan menos miedo. Y nos hacen disfrutar. Porque si antes el Bayern acojonaba, hoy el Bayern mola. Y mucho.
Ni siquiera el Barça sufrió: el 7-0 fue incontestable. Rápido e indoloro, no tuvieron tiempo de sufrir el terror. Que se prepare Wembley, los alemanes llegan. De rojo en un bando, y de amarillo en el otro. Y son más entrañables que nunca.
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| Oliver Kahn, Señor de las Sombras, en 2001(uefa.com) |


