martes, 14 de octubre de 2008

La triste historia de Chris Iwelumo

Posiblemente si usted pregunta por Chris Iwelumo el receptor responda: ''¿Humo qué?'' o algo semejante. Posiblemente empiecen a jactarse de usted al ver que ese nombre no existe, o es de algún chiste con rima. ¿Posiblemente? Casi seguro. Si a continuación les dice que es un futbolista escocés, le seguirán mirando como si estuviera loco. Y si encima les dice que juega en el Wolverhampton inglés, aún más (aunque esto último quizás no...). En vez de ahorrarse ese trabajo, lo mejor que puede hacer usted es enseñarles el siguiente vídeo:

Reír por no llorar, ¿verdad? Este tío con ese nombre sólo podía mandarla fuera. Pero pongámonos ahora en situación. Chris Iwelumo es un delantero (sí, sí, delantero) de 30 años que juega en el Wolverhampton. Empezó a jugar profesionalmente en 1996 en el St. Mirren escocés. Dos años después emigraba a Dinamarca para jugar en el Aarhus Fremad. En la etapa que comprende 2000 y 2004 jugó en tres equipos distintos, aunque siempre propiedad del Stoke City. En 2005 jugó en el Alemannia Aachen, para después triunfar en el Colchester y luego jugar en el Charlton hasta el año pasado. Jugó un partido con la selección B de Escocia (aquél partido acabó 1-1 contra Eire). Pero el caso es que Escocia jugaba este fin de semana contra Noruega. Debido a las lesiones, la línea de ataque se encontraba desierta. La Tartan Army recurrió a Iwelumo para cubrir posiciones. Jugando en Hampden Park, y luchando por un puesto en el Mundial de Sudáfrica de 2010. El partido iba 0-0 cuando en el minuto 56' Iwelumo entra. No todos los futbolistas debutan a los 30 años. Iwelumo lo acababa de hacer. Una jugada en banda derecha en el minuto 57' deja un pase de la muerte para Iwelumo, con el portero batido, a menos de 2 metros de la línea, sólo hay que poner el pie, darle suave, tenía incluso tiempo para pararla. Miento, si la para entra a gol, debido al reducido espacio en el que se encontraba. Pues Iwelumo la mandó fuera. Ni él mismo se lo creía. Me recordó a mí cuando tenía 12 años, que las de ese tipo las fallaba yo, le daba con el talón o ni si quiera les daba. Así se quedó Iwelumo, con pinta de no haber jugado en la vida, y si lo hizo alguna vez, quizás fue en el patio de su colegio de Coatbridge, donde seguramente fuera el mejor de allí. Paradojas de la vida.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Una noche extraña

Si usted viviera en Bielorrusia y fuera aficionado al fútbol, no sería un loco, pero sí sabría que no disfrutaría viendo a las grandes estrellas por allí. Si además fuera de Borisov, pues qué me va a contar. Ni siquiera en Minsk, la capital, se ven estrellas de Inglaterra o España. Pero el BATE Borisov había conseguido clasificarse para la Champions League, y le encuadraron en un grupo con, nada menos que Real Madrid, Juventus y Zenit. Menudo debut. Si encima tiene algo de dinero, pudo viajar hasta la capital de España para ver a su equipo perder. No pasa nada, era el Madrid...

Claro que no tienen opciones. Pero bueno, lejos de desanimarse, los aficionados, entre ellos usted, cómo no, disfrutan del espectáculo. Hoy tocaba la Juventus. Bueno, quien sabe, igual conseguimos algun gol y festejamos un poco el tanto. Hay algunos ilusos que piensan que vamos a ganar. Vamos, como mucho un empate, y a cero. Nadie pensaba en otro resultado que no fuera la victoria juventina, pero por pasar, podía pasar cualquier cosa, ¿o es que no era noche de Champions? Agarrado a su asiento, con un frío que pela, el BATE domina claramente a la Juventus. De hecho, en el minuto 23 marca el 1-0. Kryvets obra el milagro. 'Dios, que esto no sea un sueño', rezaban. La incredulidada aumentó gracias al gol de Stasevich, cinco minutos después. El estadio presenciaba una fiesta nacional, unida a la mayor sorpresa del fútbol Bielorruso en la Champions. Pero, cosas del fútbol italiano, cosas que te dicen los aficionados mayores (eso de que aún queda mucho), hacen que pasen cosas así. Iaquinta de cabeza hizo el 2-1. Bueno, con defender más amarramos el resultado y fin. No pudo ser. Iaquinta, a partir de hoy enemigo público de toda Bielorrusia, marcó en el descuento de la primera parte el empate a dos. Pero por cosas del destino, el partido acabó con empate. La Juventus no pudo ganar. El BATE no pudo perder. Muchos puntos de vista. Un grupo de aficionados está enojado por desperdiciar la ventaja. Otro, feliz por el empate. Lo cierto es que todos sueñan con liarla en San Petersburgo. Veremos...